Las buenas horas de la madrugada
nos tientan las fantasías de la imaginación,
las que se dejan seducir
por el agravio oportuno de la noche,
estirando sus brazos
en un esfuerzo desesperado
antes de esfumarce
entre los cabellos del sol
se rebela en su momento mas negro,
la oscuridad perpetua
desvia los pensamientos de sus sentimientos,
haciendolos complices
de locuras justificadas,
repositorio de las adivinanzas de emociones,
silentes mortificaciones
a la cordura de nuestras razones
adheridas a la mente en su lecho
despues de percibir
las primeras percepciones
del perfume inmaculo de la mañana.
Las buenas horas de la madrugada
esconden la hipocresia inmortal
de nuestras ideas sinceras,
mientras el rocio inocente
despoja de la tierra de sus impurezas,
el deseo fecundo de nuestro dormir
en su demencia
anestecia nuestra conciencia,
cuando el calor de las sabanas
comienza a picar
el sol malicioso sale a pellizcar
la realidad de un nuevo día en la piel,
entonces en un grito mudo
callado y sin respiro
le pide no molestar por unos minutos mas,
con un suspiro inedito
se despierta el alma de su trance oculto
para decifrar en el trascurso del tiempo
los laberintos espirituales
que nos brindar las buenas horas de la madrugada.
a veces cuando creemos que el recuerdo nos traiciona, el olvido se manifiesta y nos regala memorias.
lunes, 3 de junio de 2013
miércoles, 29 de mayo de 2013
Barreras
Voy rompiendo el silencio
de tus sentimientos,
con besos y caricias
que te hacen olvidar
aquel humilde pudor,
el que abriendo sus manos
al amor sincero
respira
suspira
vive
emociones sinceras
que no callan nunca
expresivas
locas
sedientas
por conocer el testimonio
de una pasión discreta
ardiente;
deja que mis sentimientos
abracen tu excitado dolor
tu refrescante calor
mientras mi voluntad
se escurre
entre tu dulce inocencia
haciéndote respirar
la sensación de quimeras
embriagadas
por la conspiración
de romper el silencio
la tranquilidad
la ternura
el pensamiento
del deseo irresistible
de combatir cuerpo a cuerpo
la necesidad de amar.
martes, 21 de mayo de 2013
Cinderella
Qué te sucede Cinderella
Quince para las doce, duermes aun,
Faltan diez y me preguntas que hora es
Quedan cinco minutos y estamos perdidos
Ya son las doce en punto,
Las doce y un minuto
no encuentras tu zapatillas de cristal,
están bajo la mesa
junto al cajón de recuerdos
que debemos desechar.
Por qué esa cara bella Dama,
es qué acaso tienes pena
de que den las doce
perdida en un sentimiento
no puedas escaparte de mis caricias.
Once y media y todavía duermes
entre mis brazos
mientras tu espalda
con un murmullo sutil responde
que no te molesta la cercanía.
Quince para las doce, duermes aun,
ahora son tus brazos
los que me aprisionan,
inspirando lo que el otro espira
nos asfixiamos en una caricia.
Faltan diez y me preguntas que hora es
sin abrir los ojos
esperas que te conteste
con un beso pequeño, tierno, sincero
que como avalancha se precipite hacia la pasión.
Quedan cinco minutos y estamos perdidos
dentro de la tentación de nuestros labios
a la que le hemos permitido perderel control
entonces, de repente, todo se detiene,
solo queda un minuto para la azaroza hora.
Ya son las doce en punto,
mienstras tu cuerpo se escurre entre la ropa
tu mirada me confieza con diabolica ternura
no deseas marcharte, quedate un poco mas
te pido y me respondes con tu espalda.
Las doce y un minuto
solo queda el cariño de tu perfume mi lado,
mi cuerpo sediento le pregunta a mi alma
por qué lo has permitido
porque el corazón esta enamorado le contesta.
Difícil
Entenderte
es como querer que el dólar baje,
aun así nunca
perdemos las esperanzas
de encontrarnos
las lámparas mágicas
que ha de curarnos
la deuda.
Amarte
parece un trato
con el Fondo Monetario
donde el que gana
es el que nunca
aporta nada.
Aguantarte
no se compara con el yugo
de cinco siglos de plomo
que pende
en nuestra historia.
A pesar de todo
te necesito
como cada uno de nosotros
necesita del olor de su tierra
de las mañas de su cultura
que miman el pensar
de los sueños
de aquellos ancestros
que lloran sin cesar
esos olvidos olvidados.
martes, 14 de mayo de 2013
Acoso
Sensación horrible
la del acecho
la molesta intuición
de que te vigilan
te reduces
escondes
ignoras
estas pendiente
a un mundo irreal
construido
por una emoción
de peligro.
Temor gigante
invasivo
violento
corrompe tu alma
robándose
la tranquilidad
agitada
cansada
al borde del infarto
destructor
insensible
temor abusivo.
Sientes las manos invisibles
frías
groseras
ladronas de tu respiro
dañando tu mente
al desbordar del pensar
ríos de ideas
sin suerte
deambulando sin juicio
te crees culpable
de una culpa
que jamás has tenido.
No piensas
te confundes
creyendo que la solución
es abandonar
tu vida
dejándola a la deriva
del destino azaroso
olvidando el esfuerzo
padecido
sudado
luchado
hasta este momento
de tu interminable
ilusión.
Deseo asesino
acosador
convulsivo
hiriente
saber que padecer
un padecimiento
ingrato
mal oliente y borracho
asustado
al que le huyes
por el simple motivo
de no expresarlo.
Padecido por todos
enfrentado por pocos
sufres la pena
de tus emociones
sentimientos
pensamientos
descuidados por el temor
de esa sensación horrible
monstruosa
verduga de tu paz
la que nadie comprende
porque no la quieren mirar.
Lloras en silencio
lagrimas escarlatas
frías y en soledad
sin consuelo
desperdicias tu animo
esperando ayuda
la que nunca llega
sufres
mientras tu conciencia te hiere
te juzga
te tienta
juega contigo.
Luchas contra el celo
pero el cansancio
te agobia
te deprime
miras al cielo
buscando respuestas
respuestas que sabes
se retrasan con facilidad
por la saturada burocracia
que en el cielo
han causado los lamentos
como el tuyo.
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